HUGUITO VEGA: VIDA, OBRA Y MUERTE DEL GRAN SIMULADOR

Por Waldemar Semenvelope y Marcela Zoom Crazedif

La historia de “Hugo Fernando Vega” (lo ponemos entre paréntesis ya que no consta en ningún lugar que sea su nombre verdadero) es la historia de gran parte de los medios de Moreno, con todos sus bemoles, sus virtudes y sus improvisaciones. Un gran cartón que se sigue pintando aunque le hayan agarrado las lluvias. Una historia que tuvo un sorpresivo y lamentable final.

Eran las 10 de la noche del 25 de junio de 2019. Todavía se podía ver en las redes la congoja por la muerte de la famosa actriz erótica Isabel Sarli. Huguito se junta con unos amigos a jugar en las canchas de papi fútbol que están frente a la Plaza Buján, cerca del centro de Paso del Rey, su lugar de residencia. No pasan más de 20 minutos de intenso juego que el conductor de radio se desploma en el césped sintético del lugar. Sus amigos, consternados y sorprendidos, se apuran en llamar a la ambulancia de una clínica privada. Aunque hayan apurado la marcha, Vega ya estaba muerto al momento de llegar el móvil. Fue fulminante y es muy común en personas que practican deporte y sufren del corazón. El periodista Rodrigo Solórzano fue quien dio la primicia en su facebook. La ola de condolencias en esa red social estalló como hacía tiempo no pasaba en el distrito. Todos lo conocían, todos tuvieron un sentimiento de amistad con el difunto, todos lo aplaudieron al llevarlo al cementerio, todos los que están en el ambiente artístico tan paupérrimo de Moreno sin depender del erario público mostraron una foto con él, siempre sonriente, siempre simpático, siempre “entrador”.

HUGUITO EL AGRADABLE

De Vega se conoce demasiado poco. Nunca presentó en sociedad a familiares directos, nunca se lo vio con una pareja. Su vida personal fue un misterio al que nadie se animaba a develar para no perder la esencia “simpática” del comunicador. Lo poco que se sabe es que estudió en el Mariano Moreno y en otras instituciones privadas. Tras años de trabajar como promotor de coberturas médicas y de tarjetero en distintos boliches de la zona, además de vendedor de todo lo que se le cruce, le salió la oportunidad de trabajar en Automotores El Araucano, una pequeña pero muy conocida agencia de autos usados de la zona del barrio La Perlita, que aún sigue existiendo. Su dueño, viendo la eficiencia de Vega para cerrar ventas de autos muy costosos, ante una inminente crisis económica en el negocio, le propuso asociarse para alivianar sus comisiones y ya tener un sueldo que él mismo generaría. A partir de ese momento, la historia de Huguito empezó a cambiar. Su gusto por la fama y los famosos le permitió entrar a los sectores VIP de los boliches de moda en la zona oeste. Tenía dos armas importantes para ello: su carisma y un auto importado que cambiaba cada fin de semana. O directamente los iba rotando: eran los autos de El Araucano, tenía la llave y los papeles de todos ellos. En ese interín conoce a Roberto Quintana, dueño de Radio Shopping, que por ese entonces sonorizaba eventos privados y alguno que otro más en boliches grandes de Gaona. Al saber su pasión por el espectáculo y los famosos, le sugiere hacer un programa diario a cambio de conseguirle anunciantes para su emisora e ir 50/50 con las ganancias. Así nació “Backstage” en 1994, cuando recién estaba empezando a salir al aire la radio que cambió muchas veces de frecuencia para eludir los controles del ex COMFER.

La única foto que Hugo Vega compartió en sus redes sociales de sus años mozos, siempre en Moreno.

La única foto que Hugo Vega compartió en sus redes sociales de sus años mozos, siempre en Moreno.

La propuesta de “Backstage” no cambió en más de 20 años de vida. Música latina de moda, permanentemente “pisada” por Vega con publicidades a todo tipo de comercios, a los cuales también invitaba al estudio de la radio a que hagan sus “promonotas”, y posteriormente, saludos de famosos, músicos, cantantes y mediáticos de la tele al programa que permanentemente pasaba al aire. Entre sus anunciantes estaba Intergatur, quien a cambio de pasajes en avión al festival chileno de Viña del Mar, mencionaba todo el tiempo en su programa. Huguito Vega jamás pagó un peso de espacio radial en todos los años que estuvo en Radio Shopping. Todo se manejaba por canjes publicitarios con Quintana, quien también ofrecía su espacio a animadores de boliches para que hagan su programa y “tener pantalla” a cambio de buscar ellos mismos más anunciantes para la radio. Como ya lo habíamos publicado, la familia Quintana Laprovitta nunca tuvo aprietos económicos e impositivos para mantener sus radios, que llegaron a ser hasta cinco en el centro de Moreno. Ni siquiera pagan alquiler en el local donde está Shopping y afuera donde se encuentran los poco cómodos estudios de FM Popular. Sólo abonan el consumo de luz en ambas radios. En marzo de 2018 la FM Popular fue alquilada al municipio por seis meses e inundada de deudas que el mismo municipio le generó en ese tiempo. Un tema que más adelante lo ahondaremos al detalle.

Todos los años Vega “cubría periodísticamente” el festival de Viña del Mar en Chile, gracias al canje publicitario que consiguió de una agencia de viajes del centro de Moreno. Fotos con famosos, saludos grabados y algún que otro merchandising que decoraba las paredes de la 107.7 era lo que traía desde allí. Vacaciones disfrazadas de periodismo.

HUGUITO EL LOBBISTA

Pero el gran punto de quiebre empezó en 2005, primero con la incursión de Marta Miceli, suegra de Quintana, en la producción comercial de ambas radios. Los números no estaban dando como se debieran, los programas emigraban a otras radios y el personal de Shopping y Popular no estaba en absoluto conforme con la miseria que estaban ganando de sueldo sólo cuando había programación. El único que sobrevivió a todo ese embate fue el comunicador fallecido, debido a que su poder de conseguir anunciantes y “darle pantalla” a Radio Shopping, le garantizaba un accionar que nadie tuvo, ni siquiera sus dueños. Y eso terminó de explotar los días que FM Popular, por primera vez en su historia, recibió a las camionetas de la CNC (Comisión Nacional de Comunicaciones), decomisándose todo su equipo de transmisión, incluida su única computadora, debido a inteferencias con la frecuencia de la Fuerza Aérea y con una flojera de papeles muy común en los medios locales. Durante casi un mes la 106.5 no emitió un sólo segundo de su transmisión, ni siquiera por internet ya que se llevaron hasta la computadora. Pero no pasaron 15 días que los equipos volvieron a su lugar de origen y alguien tuvo el trabajo de que así sea: Huguito Vega. Nadie lo confirma del todo, mucho menos ante el tradicional hermetismo de la familia dueña de las radios, pero el mismo Vega le decía a todo el mundo que gracias a los amigos que conoce en el viejo COMFER, hoy ENACOM, logró traer los equipos de la radio nuevamente.

A partir del asesinato en 1998 por parte del menemperonismo del fotógrafo José Luis Cabezas, se empezó a conocer a otro Huguito Vega, haciendo notas y reportajes serios. Eso le valió ser socio de la siempre cuestionada Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires, que vive de inscribir a nuevos socios y aparecer sólo cuando las papas queman en algún medio zonal. Vega, por ser socio, también votaba en sus elecciones, aunque sin saber a quién.

Y ahí se empezó a conocer otro Huguito. Irascible, soberbio, puteador hasta el hartazgo. El hombre de contextura mínima estaba sumamente agrandado por su “hazaña”. Podía haber elegido un perfil bajo, más serio ante esta eventualidad que hacía que muchos trabajadores se quedaran en la calle y muchos programas sin aire para salir. Pero Huguito es Huguito. No podía estar sin llamar la atención. Y en esos tiempos de mucho nervio, llegó a decirle a uno de los operadores de esa radio “vos estás acá gracias a mí, pendejo”. El operador, que aún sigue en esa radio, confesó que se contuvo para no golpearlo, le apagó la computadora de salida al aire, le dijo “fijate si gracias a vos podés prender la compu rápido” y se fue, sabiendo de la torpeza de Vega para manejar nuevas tecnologías y siempre necesitar ayuda de un tercero para esas cuestiones.

En tiempos donde los anunciantes le daban vuelta la espalda y la suerte no estaba a favor de Hugo Vega después de rescatar los equipos de FM Popular gracias a sus presuntas influencias, se dedicó a organizar shows nocturnos y asegurar presencias de famosos en boliches, como Moria Casán, antes de tener nuevamente trabajo fijo como jurado del Bailando.

Fueron tiempos de vacas flacas para el simpático animador. Los anunciantes se empezaban a borrar, volvió después de muchos años a animar las noches en boliches de la zona, apenas podía viajar a “cubrir” Viña del Mar como cada año (cubrir es un decir; sólo se sacaba fotos en carteles y le robaba saludos grabados a famosos) y sus autos ya no eran importados, directamente no los sacaba para no tener que seguir adulterando el tacómetro de los mismos. Pero todo iba a cambiar a fines del 2015.

Así fue anunciado en los medios complacientes de Moreno el primer gabinete del intendente Walter Festa a fines de 2015, poniendo al frente de la comunicación gubernamental a dos vendedores ambulantes. Uno de ellos, el de la foto y protagonista de este informe, vestido de una manera poco formal en el evento de presentación del equipo del flamante jefe comunal.

HUGUITO EL MUNICIPAL

La coalición Cambiemos le ganó todo al peronismo. Absolutamente todo. Capital, provincia de Buenos Aires y Nación, las tres piedras fundamentales para gobernar todo un país. El peronismo apenas se quedó con unas cuantas provincias y con parte del conurbano bonaerense, heredado de barones del conurbano que perdieron frente a referentes más jovenes en las internas del partido. En Merlo, Gustavo Menendez prometía un gobierno diametralmente opuesto a los 24 años del feudo de Raúl Othacehé. Promesa que se la llevó el viento al verlo sentado al lado de la ex presidente y futura presidiaria Cristina Kirchner. Y en Moreno, la “renovación” llegó de la mano de Walter Festa, el polémico ex director del ANSES distrital. Festa le gana a Mariano West unas feroces internas peronistas y queda como futuro intendente en unas elecciones cantadas por el clásico fraude que hay desde 1983 en ambos distritos. En esos tiempos y aún hoy, Festa predica la “reconstrucción” del partido que West le dejó casi todo pelado, con apenas 30000 pesos en las arcas municipales, según el jefe comunal. Entre todo su gabinete que eligió a dedo para gobernar Moreno, la sorpresa, nada grata, la dio en el sector de comunicación municipal. En Prensa dispuso que se haga cargo Claudio Quiroga, un animador de fiestas, conductor de programas de radio y vendedor de publicidades con cero experiencia en el ámbito cultural y protocolar, que fue echado a patadas de Morón, donde tenía programas de radio que se mantenían con el dinero de la gestión peronista de aquel entonces. Varios empleados de él nos confiaron que, de muy mala manera, les pedía a ellos que redacten los oficios que él debía redactar. Y para dirigir la Radio Pública de Moreno, la FM 90.7, eligió ni mas ni menos que a Hugo Fernando Vega, el chistoso conductor de un programa de espectáculos y chivos permanentes, también sin la más mínima experiencia en un cargo tan importante.

UNA PAREJA EXPLOSIVA. Claudio Quiroga, director de prensa del municipio y Estela Pérez, su esposa, alquilaron con la fachada de una “productora” la FM Popular 106.5 de Roberto Quintana con dinero del erario público, llenándola de publicidad municipal, programas de militantes K y música de reggaetón. Quiroga ya venía hace unos años de fracasar con su radio propia en La Perlita y con el armado de una asociación civil de periodistas morenenses. De un día para el otro y tras años de patear las calles en busca de anunciantes para su programa, Festa le dio el poder para dominar el espectro mediático y presupuestario en pautas de todo Moreno, con un sueldo que ronda los 75000 pesos en blanco. Pérez hacía el trabajo sucio: echar violentamente de la radio a todos los opositores al intendente, entre operadores técnicos y gente que pagaba su espacio radial cada semana, previo trabajo de inteligencia en sus redes sociales y aumentándoles hasta tres veces la hora de espacio. De los seis meses que estuvieron, sólo pagaron dos de alquiler, provocando el derrumbe de una radio que aún hoy está tratando de levantarse económicamente y estuvo a punto de cerrar sus puertas a principios de este año, después de más de una década de transmisiones.

La gestión de Vega al frente de la radio pública no cumplió ni el año de vida, convirtió la estación radial municipal en un elefante blanco que ni siquiera se puede escuchar por internet y terminó siendo removido por “incompetencia en las funciones públicas”. No tuvo la suerte de otros funcionarios que aún siguen en su cargo dando licencias de conducir truchas, bancando escuelas de profesorados fantasma o con acusaciones de pedofilia y estafa. Sin embargo y gracias a un tecnicismo legal, fue indemnizado por una cifra equivalente a los meses que estuvo en función, con un sueldo que rondaba los 48000 pesos. De repente, en su cuenta bancaria, tenía más de medio millón de pesos de nuestros impuestos sin hacer nada útil. La noticia quedó oculta durante mucho tiempo por dos razones; una, nadie sabía que Huguito era el director de una radio que nadie escucha porque nadie sabe que existe, y la otra, porque era Huguito, el sonriente, el simpático, el “entrador”. ¿Quién iba a pensar que era otro impresentable conocido de Festa que robó las arcas públicas, mucho menos ahora que ya no está con vida? Hasta ahora, el único que está saliendo indemne de esta vergüenza es Quiroga, quien con su esposa, Yolanda Estela Perez, alquiló la FM Popular a la familia Quintana y la atiborró de publicidad oficial y música de reggaetón y despidió a todos los programas que no comulgaban con la política del municipio, aumentándoles exageradamente los precios de la hora radial, entre ellos, gente de muchos años al aire como Duchi Pereyra, referente histórico del Sindicato de Municipales, enfrentado con los jerarcas del municipio desde hace años, Miguel Morales, acérrimo crítico del kirchnerperonismo en sus redes sociales y Laura Benitez, operadora técnica de muchos años, quien de un día para el otro le fueron cercenando las horas laborales hasta despedirla por completo de la Popular, dejándola a su edad sin posibilidad de conseguir trabajo en otro lado y dejando a los dueños de la Popular, que retomaron el control de la radio tras las deudas acumuladas por sus alquiladores, al borde de un probable juicio múltiple. Hoy en día Roberto Quintana, quien siempre se jactó de su perfil bajo, es el visitante más frecuente de la Secretaría de Prensa del municipio, en busca de recuperar lo que Quiroga y su mujer no le terminaron nunca de pagar. Y no sólo los visita, también les ofrece el sonido en algunos eventos políticos. Todo por una deuda que, de cambiar el panorama de gobierno en el municipio desde diciembre, le va a costar mucho más que se la salden como quisiera.

EN BUSCA DEL ALQUILER PERDIDO. Roberto Quintana, de verde en esta serie de fotos publicadas en facebook, es quien en 2018 le alquiló su FM Popular al secretario de Prensa del municipio, el animador Claudio Quiroga, quien le quedó debiendo cuatro de los seis meses que estuvo reventándole de oficialismo la radio, vaciándole de contenido artístico y de personal con años de trabajar allí. Desde ese momento, el empresario del sonido conocido por su perfil bajo empezó a frecuentar más seguido los medios oficialistas y a prestar sus servicios sonoros para ver si de alguna forma puede recuperar los cientos de miles de pesos que Quiroga le terminó desfalcando. En la foto del medio se lo ve al periodista Rodrigo Solórzano y en la última de la derecha, mirando su celular, la esposa de Quintana, Patricia Laprovitta.

EL HUGUITO EN SU LABERINTO. Hacía muy poco que cumplió dos décadas de trabajar como relacionista público en las playas más caras del país, codeándose con famosos, mediáticos y personalidades del mundo político. “Yo entro a todos lados con esto” le decía a todo el mundo mientras se palmeaba una mejilla. La foto en FM Med fue de su última incursión veraniega este 2019.

HUGUITO EL PERIODISTA COMPROMETIDO

En el único momento del año que Vega no hacía en vivo su programa era en la temporada veraniega. Y no iba a veranear a una playa tranquila como Las Toninas o Valeria del Mar, iba al hueso de donde pasaba todo y, además, a la playa más cara de la Argentina: Cariló. Allí tenía programas de radio y le manejaba la prensa a diversos artistas que hacían sus temporadas teatrales en toda la costa. Incluso unos años coincidían con la familia Quintana-Laprovitta ya que ellos se llevaban sus camionetas de publicidad móvil para trabajar allí hasta que Quintana logró hacerle el sonido a Antonio Gasalla y a Baby Etchecopar. Ese fue el despegue de su empresa de sonido y el cambio de su modo de vida, que en los comienzos de “Backstage” se limitaba a pocos eventos los fines de semana. Hoy y gracias a sus negociados con la gestión Festa, los Quintana viven en el exclusivo country Campos de Álvarez.

Hugo Vega fue durante unos años, a principios de esta década, el prensero de Ramón “Nene” Vera, uno de los tantos dirigentes peronistas que revolotean los estrados municipales.

Y así era la “rutina” del animador de karaokes en el histórico pub Ratos. Verano en Cariló y Viña del Mar, colarse en la entrega de los Martín Fierro, visitar a sus anunciantes, tomar café en el shopping Nine con personalidades e ilustres desconocidos de la política local y hacer su programa todos los días en la FM Shopping. Pero a partir de lo sucedido con el fotógrafo José Luis Cabezas, asesinado por la mafia menemperonista en 1998, su experiencia en comunicación empezó a alternarse con la difusión de noticias serias, no llegando a hacer un promo-programa como el de su amiga Alejandra Serri, que gracias a su “Moreno hoy”, tiró a la basura su militancia radical heredada del padre de sus hijos, Joaquín “Pipi” Nogueira, para volcarse a un oficialismo pornográfico que le valió la Secretaría de Prensa en tiempos de Mariano West y la versión televisiva de su 678 morenense.

La pasión por los famosos que tenía Huguito Vega era explícita desde mucho antes de tener su facebook, en donde sacamos la mayoría de las fotos, abiertas a todo público.

En twitter, ese lugar favorito de la farándula, no tenía mucha participación Huguito Vega. Apenas unos posteos, tan pocos como sus seguidores. El primer tuit que escribió fue este, al imitador Martín Bossi (foto), felicitándolo por un premio y chapeando su condición de RRPP de futuros famosos en la costa atlántica.

HUGUITO EL DEMOLEDOR

El sentido de la ambición de Hugo Fernando era muy particular. Pudiendo hacer otro programa radial, empezó en su mismo circo divertido que era su “Backstage” a invitar a políticos oficialistas a que hablen en su programa y hagan campaña durante las internas partidarias. La plata del municipio estaba más cerca y había que aprovechar el momento. Y uno de sus reportajes más polémicos fue el que le hizo a Marcelo García, el ex presidente del Concejo deliberante, acusado de pedofilia y violación, que tuvo que irse de ese cargo por todas las acusaciones que le llovieron. García fue a “Backstage” a fabricar su derecho a réplica en exclusiva para “el programa de Huguito Vega”, quien ya para ese tiempo no era más el director de la Radio Pública, reemplazado por Cintia Gonzalez, otra ex mujer de Festa. Hasta ese punto la gestión al frente de un medio de comunicación fue bochornosa para el relacionista público de shows en Cariló. Pudiendo traer a la radio de todos los morenenses a funcionarios para que, frente a periodistas imparciales, respondan a la requisitoria de quienes mantienen ese medio de comunicación, vemos al intendente Festa de campera de River en el programa de José Santinelli, empresario heladero y periodista obsecuente de la gestión kirchnerperonista, respondiendo preguntas fáciles en una radio de capitales privados y de música bailantera. Vemos a toda la troupe festista desfilando en los complacientes noticieros televisivos locales, donde jamás le hacen una repregunta. Semanas antes del deceso de Vega, un empleado de Prensa, en estricta reserva, nos confió el panorama de los medios municipales en una frase por demás explícita: “En la época de la (Alicia) Vicchio, al menos la gorda se preocupaba en llenar espacios y mover la radio. Hoy lo tenés a (Eduardo) Pierce a la mañana, dos o tres programas mugrientos de los soldados de Festa y después, todo música. Ese enano del orto (sic) se la llevó en pala y vació la radio pública de todo contenido, si es que alguna vez lo tuvo. Y eso no puede ser de otra forma sin la bendición de su amigote Quiroga o de más arriba”. Hoy, quien nos hizo estas declaraciones, fue uno de los primeros en lamentar la muerte del comunicador en su facebook, teñido de burlas al gobierno nacional. La permanente doble cara de los medios locales.

A falta de que venga al estudio de la Shopping gente muy famosa, entre los invitados a “Backstage” había en su gran mayoría gente de la política partidaria oficialista de Festa, entre ellos, Oreste “Pepe” Busico y su amigo íntimo Carlos Norberto Herrera, quienes se dedican a acosar a todos los simpatizantes de Cambiemos que se les crucen en facebook, Marcelo García, el ex presidente del HCD acusado de abuso sexual y Hernán Pustilnik, el impresentable dirigente K de Suteba, cuya hermana está candidateada como concejal.


Para comienzos de esta década, Hugo Vega le empezó a tomar el gusto a las entrevistas rentadas a personalidades políticas, preferentemente del oficialismo municipal. Acá está entrevistando al ignoto Alejandro Papotti, que tuvo sus 5 minutos de fama en las redes sociales por subir una foto “trabajando por Paso del Rey”… mientras desayunaba en Luján.

HUGUITO EL GRAN MISTERIO

Como ya lo hemos comentado, de Hugo Fernando Vega no se sabe ni siquiera si ese es su nombre verdadero ya que no aparece en ningún registro ni en el padrón electoral con ese nombre. No hay registro de familiares directos ni de relaciones sentimentales en el transcuso de toda su vida conocida. Siempre fue él solo en todo. Puede ser que lo haya hecho para proteger su intimidad o por otras razones más extremas. Un caso muy similar pero con menos fortuna fue el de Adrián Mirage, cuyo verdadero nombre era Jesús Víctor Ávila, quien decía alquilar un departamento en el centro de Moreno y llevar una vida cómoda, pero tras su muerte en el 2004, de un cáncer en la garganta que permanentemente se negaba a tratar, se descubrió una tenebrosa forma de vida apañada por los dueños de Radio Shopping. Mirage vivía adentro del minúsculo estudio, no tenía un hogar y ni siquiera parientes cercanos para avisarle de su deceso. Tras tensas discusiones, los Quintana-Laprovitta se hicieron cargo de su sepelio, aunque no del cuidado de su sepulcro. Finalmente, tras la ausencia de reclamos y mantenimiento, sus restos fueron a parar al osario del cementerio de La Reja.

Tres días después de su muerte, parte del elenco de Radio Shopping hizo un programa especial homenajeando a Huguito Vega, ocupando dos de las tres horas diarias que tenía su programa “Backstage”. Entre los deudos radiales están Alejandra Serri, Claudio Quiroga, Juanjo Cardella (parado) y operando técnicamente Cristian Quiroga, hijo de Claudio, quien fue dueño por muy pocos días de una FM, también comprada con dinero municipal. Los dueños de la radio, Roberto Quintana y Patricia Laprovitta, brillaron por su ausencia en este programa especial.

El último posteo en redes sociales de Hugo Vega, tanto en facebook como en instagram, fue éste, mientras estaba haciendo su programa de radio. Horas después de publicarlo, un ataque al corazón mientras jugaba al fútbol acabó sorpresivamente con su vida.

Con Vega fue distinto. Sus amigos inmediatamente se hicieron cargo de su última morada, de despedirlo como corresponde, de aplaudirlo al entrar su ataúd a la camioneta que lo iba a llevar al cementerio de La Reja. Huguito fue de tener un millón de amigos que en realidad eran conocidos, ya que en ninguno de ellos confiaba para contarle algo de su vida. Los que fueron con él al colegio no supieron de su existencia hasta que empezó a exponerse en los medios locales y hasta en los nacionales, como cuando apareció en la revista Paparazzi al lado de un famoso y su supuesta amante. Así como iba muy seguido a reuniones de gente conocida, era el primero en despedirse al subirse a su auto e irse a su casa o a donde tuviera que ir. Nunca se lo vio en la falopa ni en el chupi, aunque él vivía contando cómo tal o cual famoso se pasaba una línea por su nariz. A excepción de sus sueldos como director de la radio pública, nunca participó en hechos de estafa o robo, seguramente para conservar su exposición permanente que tanto le gustaba mostrar. Estaba en todos lados y a la vez no estaba en ninguno. Esa persona, con todo ese historial, terminó siendo la responsable de manejar un medio de comunicación que pagamos todos. Se le terminó dando un auto nuevo y nos lo terminó vendiendo como nuevo, pero ya usado. Naturalmente, nadie en su sano juicio puede no lamentar la repentina pérdida física de una “personalidad” de la zona, pero las cosas se tienen que decir como son. Y la realidad es que Hugo Fernando Vega, Huguito Vega o como se haya llamado, fue un verdadero maestro en pintar sus propios cartones.

Descanse en paz.

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