HOY COMO AYER, EL PORONGUISMO AL PODER

Por Juan Carlos Sinchotta y Waldemar Semenvelope.

La historia se repite. Lo hizo un impresentable Adolfo Rodriguez Saa, en sus horas como presidente tras derrocar a De la Rúa en el 2001 cuando declaró el no pago de la deuda externa y ahogarnos en un default que nadie de ellos tuvo el interés de superar. El domingo 11, un eufórico “tío Cámpora” llamado Alberto Fernandez, puesto a dedo por la viuda del presidente más corrupto de la historia, gritaba en el bunker del kirchnerismo “Vamos a devolverle la felicidad a todos”. Nada de promesas concretas. La felicidad, para el eterno peronismo, es salvarse. Tener fútbol gratis, hacer disparar el dólar para luego sacarle ceros y decir que hay un plan económico, cerrar el comercio exterior porque “no nos hace falta”, viajar gratis como en el vetusto subte de la Caracas chavista, gritar desde un balcón que todo está bien cuando Roma es incendiada nuevamente por ellos. El domingo 11, el 47% de los electores dijo en las urnas que no les interesan los asfaltos, las cloacas, las autopistas y una mejor calidad de vida que de a poco estaba floreciendo. Le dijo a Macri “el dólar es nuestra moneda, la subiste y ahora tenemos que pagar para ver el fútbol”. Dólar y fútbol: las únicas prioridades de un país malcriado por el peronismo desde hace décadas.

El día después de las PASO pareció el comienzo de una noche muy larga que parecía que no ibamos a tener más. Era solo ver en las redes sociales cómo la grieta se terminó abriendo más que nunca, entre la alegría descontrolada del populismo y la confusión mezclada con angustia del republicanismo. Quizás en unos días los humos empiecen a bajar y cuando todos estemos con los pies en la tierra, el panorama va a ser bastante distinto. Pero esto fue un aviso y en Juntos por el Cambio, el oficialismo que perdió en las generales de estas internas, lo saben. Uno de sus eternos puntos a favor de ellos fue poner el pecho a las balas y dar la cara ante una sociedad eternamente ciclotímica que se mueve al ritmo del plasma que se compra en Frávega. Y en esa balanza nos encontramos con el peso específico que terminó siendo no haber tenido una comunicación más agresiva, más directa, el querer arreglar los platos que rompieron los que ya no están pero sin decir de una que fueron ellos. El kirchnerismo no ganó el domingo 11 por su famosa “micromilitancia”. Tenían un palo, uno solo, y con ese, empezaron a romper los vidrios de la sociedad, ya que no podían organizar saqueos debido a la contención económica que se le daba a los piqueteros. Ese palo era la economía, el punto más difícil de sobrellevar con heredados números en rojo, el Banco Central vaciado y un montón de bolsos con dólares y euros de nuestros impuestos que terminaron siendo una “comisión a la Patria” por los trabajos realizados, según el contundente diario de abordo que llevaba Centeno en sus cuadernos y que derivó en la Justicia, con sus tiempos poco veloces y ya despegada de las influencias del Ejecutivo. No, evidentemente no íbamos a convertirnos en Suiza en dos meses y el objetivo fue sincerar y ajustar la economía, como se terminó haciendo, para que de una vez despegue. Sí, ajustar. El domingo 11 el 47% de la gente prefirió que le vuelvan a decir “sintonía fina” a cualquier “ajuste”. Suena mejor cuando alguien te lo grita desde un balcón agitando las manos. Gritar, para que no hables y acompañes el grito.

CON LAS BOTAS PUESTAS. La clase media, que solo ve la paja en su propio bolsillo, “castigó” a la alianza más firme contra el peronismo en estas PASO. Pero no todo está perdido y así como puede repetirse lo del domingo 11 de agosto, hay una alta probabilidad que nuevamente sea un final abierto antes de fin de año.

EL NACIMIENTO DE COREA DEL CENTRO

Durante 3 años y medio, los medios que dejaron de ser acólitos a cualquier oficialismo, debido a que éste recortó la pauta en casi un 80%, no dudaron en acordarse de la “libertad de expresión”. Nadie les pidió que sean obsecuentes del gobierno, como lo fueron en varias etapas. Sólo que ahora podían hablar libremente más de los defectos del gabinete de Macri que de sus logros. Se acordaron tarde porque ya tenían los números reales en la mesa, tras encuestas privadas que daban una ventaja al “matrimonio por conveniencia” de los Fernández. Dos semanas antes la imagen de Macri sorpresivamente repuntó, el dólar bajó y el riesgo país no tocaba los 800 puntos. Si nos dejábamos llevar por las redes sociales, Juntos por el Cambio arrasaba todas las encuestas habidas y por haber. Y no es algo de los famosos trolls, cuando todos sabemos que por cada troll de un partido hay más de mil seguidores reales. El ambiente, si no invitaba a una victoria, propiciaba un final reñido. Nada fue de lo que pasó después, con una diferencia de 15 puntos presidenciales y un inconcebible casi 50% para que sea gobernador un tipo que arruinó la economía argentina por décadas, relegando a una gobernadora que hizo la gestión más honesta de los últimos 50 años. No es que hayan faltado fiscales en las mesas electorales. Faltron punteros “a lo peronista” pero de Cambiemos. Durante cuatro años no alcanzó con poner la cara en los timbreos. El 47% de la gente que votó a un golpeador de ancianos en restaurantes y prepotea a los periodistas que le hacen preguntas incómodas quería que les regalen bolsones de comida aunque ya tengan la alacena llena, que les regalen el fútbol por la tele aunque no lo vieran. Y de paso, que les regalen una tele y les paguen el Netflix que nunca vieron por no tenerlo. Un país malcriado por el peronismo desde hace décadas.

Y volviendo al tema medios, C5N, el canal que aún no se entiende cómo sigue al aire con sus directores presos por evasores y con un capital a punto de comprobarse que es gran parte de lo que se robó en el kirchnerato, vive una primavera de audiencia como nunca desde que el kirchnerismo en el poder se lo arrebató mafiosamente a Daniel Hadad, su fundador. Pero como todo es resultados, que un canal como ese sea ahora líder de audiencia es porque la gente lentamente dejó de mirar TN, el eterno ganador del rating, debido a su posición tibia, más tirando a la crítica moderadamente furibunda al oficialismo, como para ponerse el sayo de “somos independientes y a ellos también los criticamos”. El domingo de las PASO, el canal de CFK le estaba ganando por tres puntos de diferencia a la señal de Clarín. Ganó el morbo, ganó el ver cómo Boca le ganaba a River o River le ganaba a Boca, no importa del cuadro que seas. C5N es un canal fogonero, no tanto como Crónica, también de capitales kirchnerperonistas, pero que es presentado como un TN “distinto”. Sus zócalos no tienen nada que envidiarle al lamentable “La tienen adentro” que puso CN23 al ganar Cristina en 2011, cuando era una “señal de noticias”. Hoy es un canal comprado por el mismo grupo de C5N y transformado en un rejunte de programas alquilados, mezclando a Pichi Landi con un pastor evangelista gritón. TN se acordó tarde de informar bien y también terminó perdiendo ese domingo, con un Jorge Lanata perplejo ante los resultados adversos.

¿APRENDIERON LA LECCIÓN? C5N, el único canal de noticias del mundo dirigido por dos testaferros de una ex presidenta presos por evadir más de 8000 millones de pesos en impuestos, está empecinado en olvidar el estigma de la “fake news” más vergonzante que haya dado un medio hace tres años y medio, pero sin dejar su agresiva línea editorial a favor de la corrupción K. Hoy goza de un temporal liderazgo de audiencia con la “ayuda” de TN, el otrora único refugio grande del cambiemismo, mermado en su audiencia por culpa de su “coreacentrismo” en pos de la “opinión independiente”. Ahora, más tarde que seguro, el canal de Clarín está volviendo lentamente a sus editoriales anti-K.

LAS ALAS DE LA DERROTA

En los argentinos nos quedó la necesidad de ser oposición incluso cuando nos simpatiza el oficialismo actual, como para no ser los obsecuentes que son los kirchneristas con sus jefes. El resultado fue un esmerilamiento de la confianza propiciado por sus mismos votantes que esperaban en Mauricio Macri un mesías kirchnerista pero que no sea kirchnerista. La ultraderecha que lo votó a cuatro manos no le perdonó no haber decretado pena de muerte a los abortistas tras el debate por la ley de pañuelo verde que frenó el Senado. Macri, en un acto de suma profundidad democrática, le dio libre albedrío a sus votantes y a la población en general, expresado en los representantes de ambas cámaras. Diputados aprobó y Senadores lo frenó, pero se vivió como una final de mundial fogoneada por los canales de noticias, donde no había espacio para la tibieza, esa misma que le endilgaron a Macri cuando fue todo lo contrario. Va a ser muy difícil desenquistar una cultura de confrontación cuando el peronismo vive de ella mientras nos malcria. Los dirigentes políticos de tercera línea vislumbraron en esa canchereada y bullying a Cambiemos una oportunidad para proyectarse más allá de sus narices y captar al macrismo “desencantado”. Por el lado liberal, que vio un crecimiento en las redes bastante discreto a partir de gente como Agustín Laje o el artista Emanuel Dannan que son muy seguidos en Youtube y Twitter, emergió la figura del economista José Luis Espert, que se empezó a hacer conocido por sus ácidas críticas a la economía K y por hacerle frente a un molesto notero de Duro de domar en una conferencia en La Rural, cuando ya se volvió completamente kirchnerista. Tiempo después, ya con Cambiemos al poder, empezó a hacer junto a sus amigos artistas Bernardo Erlich, Mr. Bugman y Juan Cristonomo una serie de cortos llamados “Tiernópolis” en honor a su muletilla “tierno…”, contando a modo de sketch cómo la economía estaba destrozada y Cambiemos no la va a arreglar, incluso sabiendo que quienes los ayudaban, estaban con Macri. Se hicieron apenas 5 episodios de esos videos, Espert desapareció por un tiempo y volvió como candidato a ¡presidente de la nación! por un frente llamado DESPERTar, mezclando su apellido con la esperanza salvadora del liberalismo que siempre transa con el peronismo en el poder. Sí, así como lo leyeron: él sólo, con un frente casi vecinal de la Capital Federal, sin construir espacios y yendo directamente al primer lugar sin hacer fila. El experimento fue poco menos que desastroso. Apenas alcanzó 3 puntos en las PASO, llegó con lo justo para competir en octubre y encima, en su conferencia de prensa tras la votación, se dio el lujo de mojarle la oreja al gran derrotado de la noche: “15 millones de pobres explican los 15 puntos de diferencia”. Ni una autocrítica, ni una propuesta. El eterno provocador Espert hace lo mismo que Roberto Cachanovsky, otro economista liberal con el que se enfrentó por estas cuestiones de candidaturas, que dicen tener la solución mágica a la economía argentina pero no la terminan nunca de decir porque “tienen su costo”. Los chamuyadores profesionales que nos supo dejar el ingeniero Alsogaray, sin contar a Sergio Massa y a Amado Boudou, este último, preso en Marcos Paz por evasión y estafa. Y fue vicepresidente igual como puede llegar a ser Cristina. Espert, en su mundo de cierres de campaña con más gente en las paradas de colectivos que en el acto en sí, va a seguir boqueando como siempre, perdió a sus amigos artistas que lo ayudaban en sus locuras y por cancherearla en contra de Macri, jugó a favor de Kirchner, ese al que tanto le hizo bullying cuando parecía que no se iban nunca.

PAPELÓN LIBERAL. Ni siquiera estaba el impresentable Javier Milei gritando “viva la libertad, carajo”. José Luis Espert, el pollo liberal, reflejó en su cierre de campaña la cantidad de votos que sacó. Esta foto es real y el mega-acto lo transmitió en directo el canal de capitales cristinistas C5N. Esta gente va a ser una de las primeras en llorar si vuelve el kirchnerismo.

Otro caso de ridícula “independencia partidaria” en un país donde la realidad divide a la sociedad entre peronistas y buena gente, es el de Roberto Lavagna, ministro de economía de varias etapas de peronismo y kirchnerismo. De la escuela de Domingo Cavallo, Lavagna metió mucha mas presión tributaria de la que se le endilga al macrismo desde que asumió. Los medios, después de la brusca suba del dólar por parte de los banqueros de Cristina a mediados de 2018 que erosionó un poco más la gestión de Macri en esos momentos, empezaron a medir y fogonear al ya avejentado dirigente. El punto álgido de vergüenza ajena llegó cuando estos medios admiten que les parecía simpático alguien que se pone sandalias franciscanas con zoquetes blancos. Federico Andahazi, el escritor de ficción devenido en un comentarista político y furibundo crítico del kirchnerismo, empezó a mirar con cariño a Lavagna en sus tuits, al mismo tiempo que recibía una catarata de insultos por parte del cambiemismo y una pérdida irremontable de seguidores en esa red social. En un intento de justificación, escribió “cualquiera menos Cristina”. Ese “cualquiera” sacó el domingo 11 apenas un 8%, que no le sirve para ser presidente pero sí para que Macri se pueda reelegir. Viendo que los números de las encuestas hacían agua por los cuatro costados y que la economía se estabilizó, los medios empezaron a guardar a Lavagna en un cajón, quedando del lado de una aventura política tan innecesaria como la de Espert. Tan innecesaria fue, que antes de la votación (repetimos, ANTES de la votación), su candidato a vice presidente, el peronista salteño y gobernador de la provincia Juan Manuel Urtubey, anunció la alianza con el kirchnerismo para octubre. Se la veía venir y desbandó a toda la troupe lavagnista de un plumazo antes de que los voten. Todo esto sin contar al derechista Gomez Centurión y al nazi Biondini que sacaron otros dos puntos más. 12 puntos que iban a hacer una diferencia notable para pelear una segunda vuelta en octubre, pero que se convirtieron en el gran pecado del oficialismo, al darle alas a cuises que no van a volar alto en su vida.

LOS FRUTOS DE TRABAJAR DE VAGO

En el vecino distrito de Moreno la cosa se está poniendo más que álgida. Ya no hablemos de Merlo, donde Gustavo Menendez se perfila como un nuevo Vasco Othacehé, reeligiéndose una vez más, incluso cuando el candidato a gobernador Kiciloff no quería que salga en sus fotos, hecho que intentó aclarar el “joven dirigente”, en un claro signo de pollerudismo peronista a cambio de asegurarse cuatro años más en la comuna. Lamentablemente no hubo corte de boleta después de que ese incidente se haga público en todo el país. El peroncho grande le hace bullying al chico, pero todos votan al grande. Es una orden.

HACIENDO UN TRÍO. Lucas Franco detestó todo el peronismo morenense, pero sin ningún atisbo de vergüenza volvió a ellos, agregando mucha agresividad en su discurso al asumir Cambiemos en todo el país. La foto con Mariano West hablando a escondidas le derrumbó su poca credibilidad, confirmada con su candidatura como concejal por el kirchnerismo de la piquetera Mariel Fernandez, delfín del ex barón de Moreno. Atrás quedaron sus épocas “progresocialistas” y conciliadoras. Hoy, mate demagogo en mano, elige quién lo sigue en facebook y con qué periodista hablar, además de tener a su lado los trolls más agresivos del distrito.

El kirchner-peronismo se dio cuenta que el actual intendente Walter Festa es un piantavotos descomunal, con una gestión desastrosa por donde se la mire. Todo fue para atrás para este “joven militante”, incluyéndose una denuncia por secuestro de menores, de cuando se fue con el hijo que tuvo con Lala Fernandez, su secretaria de comercio, a vacacionar a México y el mega-allanamiento a “el patrón de Moreno”, un narco con muchas conexiones con dirigentes oficialistas del municipio, horas antes de la veda electoral. Desde el Instituto Patria llamaron a medir aún más a la piquetera Mariel Fernandez, la mujer del “gringo” Castro, ambos representantes del ala dura del Movimiento Evita, expertos en desviar fondos públicos para sus proyectos políticos, con la venia de Juan Grabois y Máximo Kirchner. La medición dio sus frutos y le ganó a Festa la interna para intendente del distrito, en una general donde 6 de cada 10 personas los van a votar si las elecciones definitivas fuesen hoy. Lucas Franco, el devaluado “joven” dirigente, cercanísimo a Mariano West al igual que su delfina Mariel, que de Libres del Sur pasó a abrazar fuertemente su regreso al kirchnerperonismo, también festejó su nuevo pedido de escupidera, ya que puede llegar a entrar por primera vez al HCD morenense, aunque ya tiene experiencia de ganar PASOs y perder las generales. Él, junto a su grupo de trolls, decidieron escrachar cobardemente a Gustavo Ladelfa, uno de los responsables del imprescindible facebook de “Moreno es lo que hay“, haciendo público un audio privado que le mandó a alguien que lo terminó traicionando. Cuando se publicó el video con los whats app de Mariel Fernandez obligando a sus seguidores a que donen de sus planes sociales, la respuesta de estos imberbes fue publicar ese audio privado de Ladelfa, con la diferencia que el periodista no está postulado a ningún cargo y no está comprobado que trabaje directamente como troll de Asseff, emitiendo una opinión personal sobre esta gente y en privado. Poco les importó a los seguidores de “Don Mateyko”, como le han puesto en ese facebook (este último año sorprendieron con la calidad de sus videos y la difusión que tuvieron sus publicaciones), y con la victoria en las PASO de la piquetera que ellos siguen y acompañan, los ataques, en un virtual oficialismo de ellos desde diciembre, van a ser peores. Y con nuestra plata.

LA HIERVE CONEJOS ELECTORALES. Laura “Lala” Fernandez es colombiana residente en el país y ex mujer del intendente Walter Festa. Para evitar escándalos post-divorcio, el “intendente militante” le dio la Secretaría de Comercio, sin tener experiencia alguna en el área. De nada sirvió. En la semana previa a las PASO, “Lala” le inició a su ex una demanda por secuestro de menores, ya que llevó a uno de sus hijos en común a una escapada a las playas mexicanas con su actual mujer, sin el permiso de su madre. Sumado al allanamiento narco y el triunfo de una piquetera puesta a dedo por Máximo Kirchner en las internas, el futuro de Festa es tan negro como su ideología y militancia.

Festa, que no puede con su genio, pide el recuento de votos. Estaría bueno que se forme un partido independiente o le dé esos 6 puntos de diferencia a Anibal Asseff, de Juntos por el Cambio, que sacó un magro 19%. Pero son peronistas. Se putean en las internas y en las generales se unen para seguir saqueando al país. Entre bomberos chorros no se van a pisar la manguera que afanaron. Los medios locales tienen mucha tela para cortar con esta novela breve, mientras que los acólitos de siempre (y los nuevos feligreses que empezaron a putear a Macri cuando consiguieron puestos en los medios públicos del municipio) se estarán preparando para una renegociación de su pauta mensual. Volviendo a Merlo, Menendez también tuvo internas y nada menos con quien derrotó hace cuatro años. Sí, Raúl Othacehé quiere volver, pero el Vasco ya perdió poder de fuego y va a tener que seguir dedicándose a la abogacía en su estudio. El tiempo, muy lentamente, nos estará demostrando que de aquel dirigente que se solidarizó con nosotros por tener a Chavero Nieva, un presunto abusador como jefe de campaña que nos hostigó fuertemente durante esos años, puede terminar en algo muy parecido al déspota que derrocó en las urnas.

¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

La historia se repite, pero el futuro sigue siendo incierto. Un exhultante Albertítere Fernandez, agrandadísimo por esta elección interna, ya dijo que iba a devaluar la moneda, a hacer volver al fútbol como gasto presupuestario nacional y a “devolverle la felicidad” a la nación. Algo así como la ridiculez que dijo Lavagna, de “ponerle plata a la gente en sus bolsillos”. Promesas vacías, tentadoras para gente poco pensante y muy peligrosas que se dicen a los gritos para que parezcan épicas. Los fantasmas de, ya en el poder, un renunciamiento del Alberto para que asuma la Cristina siguen siendo muy fuertes, aunque estén todavía en el imaginario de la población. La historia puede ser una hecatombe como en el 2011 o una esperanza como en el 2015. 500.000 argentinos residentes en el exterior no votaron en las PASO pero sí lo pueden hacer en octubre. Scioli tenía 9 puntos de ventaja sobre Macri en las PASO del 2015. La cuarta parte de la población apta para sufragar no lo hizo. El 47% que sacó el Frente para Chorros es sin dudas su techo. Los votos en blanco son casi del mismo porcentaje que hace dos años. Los que estuvieron “desilusionados” con Cambiemos se están empezando a re-ilusionar a la fuerza ante el posible regreso del kirchnerismo.

El cimbronazo del diario del lunes va a pasar. Lo que no nos tiene que pasar es que, parafraseando la canción de Jairo, si vuelven, no será cansancio. Será venganza.

La historia ya la conocemos. En un país de porongas, el tuerto es rey. Mejor, una República.