#24A: LA PLAZA DEL “SE PUEDE”

Por Marcela Zoom Crazedif

“Che, no veo a nadie, no va a venir nadie, yo me voy” eran algunos tuits que aparecían a las dos de la tarde del sábado 24 de agosto, cuando todavía faltaban tres horas para la convocatoria. La sensación que reinaba era del miedo al fracaso y la tímida agitación para que suceda. Argentina, el país con más canales de noticias del mundo, estaba ninguneando una marcha a favor de la República que se empezó a gestar silenciosamente, en medio de la bronca por los resultados increíbles de las PASO a favor de la vuelta de la corrupción K por 15 inexplicables puntos de diferencia. Las dos semanas posteriores a ese domingo olvidable fueron terribles para quien consume los canales de noticias. Practicamente todos estaban esperando una “paliza” aún más grande en octubre y Alberto Fernández, el prepotente y poco lúcido candidato a presidente del Frente de Todos, empezó a tener más cámaras y reflectores que un Macri ojeroso y muy golpeado por la injusta derrota electoral en la más grande encuesta que ideó el kirchnerismo para ajustar las riendas de su tropa meses antes de las elecciones generales.


EL MIEDO ES ZONSO
En esas dos semanas, los medios, más que acomodarse a un posible ganador, sintieron más fuerte que nadie los 15 puntos de diferencia, cuando menos de 48 horas antes del escrutinio, todos estaban alineados a una reelección del ingeniero. En realidad, se asustaron. Si vuelven, como lo pusimos en el artículo anterior, no será cansancio de la gente. Será venganza de ellos. La impresentable Hebe de Bonafini ya se entusiasma con un juicio a los jueces que “nos hicieron mal”. El mediático Carlos Barragán, que oficiaba de humorista en 678, juró vengarse de Hernán Lombardi, el hombre que maneja los medios públicos desde 2015, como si él lo hubiera echado. Y es bien sabido que todo el kirchnerismo explícito que estaba en el canal de televisión del Estado, se fue sólo, llorando victimización más que una derrota electoral.
Todo parecía tinieblas. Los que no siguen las redes sociales y que de a poco las van conociendo, poco se enteraban de lo que se venía el sábado 24. Y ese era el miedo que invadía las calles. ¿Y si va poca gente? ¿Y si no va nadie? Los únicos móviles que había ese sábado eran del Canal 26 en el Obelisco y de C5N en Plaza de Mayo, listos para enfocar el “fracaso”. Los medios más grandes siguieron con el tema del incendio del Amazonas provocado por decreto por el gobierno comunista de Evo Morales en Bolivia. Lentamente, a partir del horario de la cita, la gente empezó a llegar. No pasó ni una hora que lo de lento fue anecdótico. La gente se empezó a concentrar en distintos puntos de la ciudad y fueron al Obelisco y la Plaza de Mayo con sus vehículos o pasando la SUBE en el subte y los colectivos. En las redes sociales de Clarín y La Nación ponían como una nota muy chica el evento. Pero los videos y las fotos que llegaban por cientos de miles arrobadas a sus cuentas, terminaron por quebrar su hermetismo y ninguneo. Empezaron a cubrir la marcha recién cuando se corría el rumor que Mauricio Macri, el presidente de nuestro país, iba a salir por el balcón a saludar a la multitud que colmó la Plaza de Mayo.

El silencio por parte del kirchnerismo se oía a distancias inmensas. Ni la “agresión” al cronista de C5N (le hicieron vientito con una bandera argentina tres señoras mayores) podía tapar la realidad real, valga la redundancia. Desde el asesinato del fiscal Nisman que no se veía tanta gente en la plaza de los argentinos, que estalló de alegría cuando Macri, junto a su esposa, salieron al balcón. Se esperaba un discurso (la razón por la que los medios empezaron a pasar en cadena la marcha que horas antes ignoraban), pero un video en vivo hablando desde el balcón al lente de la cámara de un celular, fue suficiente. Se multiplicó fuerte en todas las redes sociales, incluidos un par antes de la llegada de Macri a ese lugar y el recorrido que hizo hacia el balcón. Un momento único, impresionante por donde se lo mire, impensado hasta para los más acólitos al oficialismo, replicado en todas las plazas importantes del país y algunas del mundo. La periodista Silvia Mercado, acreditada en Casa Rosada, lo resumió en un corto tuit: “Macri no se rinde“.


LOS MEDIOS, A UN COSTADO
La necesaria euforia siguió durante el día posterior y continuó unos días más gracias a su difusión en las redes. Si bien todos los medios que, como bien dijimos, ignoraron la marcha hasta que fue evidente que no se la podía ignorar más, quienes siguieron con ese gesto fueron los periodistas políticos más vistos del país, que nunca dejaron de cuestionar al kirchnerismo y desde el 2016 también al cambiemismo, como para darle un poco de simetría innecesaria a su labor. Exceptuando a Eduardo Feinmann que un día antes le dio difusión a la marcha y fue uno de los primeros en retitear los videos que le iban llegando, todos estaban esperando una palabra de Jorge Lanata, Luis Majul y Luis Novaresio en sus programas dominicales, que nunca llegó. El fundador de Página 12 se centró más en las noticias de la semana hasta el viernes y en el informe sobre cómo los jueces están sintiendo el miedo de la vuelta del kirchnerismo al poder, empezando a cajonear expedientes y quitándole validez a procesos a ex funcionarios del gobierno más corrupto de la historia argentina, además de mostrar cómo una provincia como Chubut, gobernada por el peronismo y que dos semanas atrás ganó por más de la mitad de los votos, está literalmente en quiebra económica y con casi todos sus empleados en plan de lucha. El ex conductor de la primera época de A Dos Voces en TN le hizo un poco jugoso reportaje al candidato por el Frente de Chorros, acorde al “pacto de convivencia profesional” que firmó con el Alberto, lo cual fue repudiado fuertemente en las redes por su condescendencia, inversamente proporcional al periodismo confrontativo al kirchnerismo que hacía semanas antes. Y Novaresio, como bien pusieron los chicos de Moreno Es Lo Que Hay en su twitter, se la pasó viendo videos en su computadora al lado de su mascota gatuna.

El otrora periodista combativo Luis Majul, tras el “pacto de convivencia profesional” que hizo con el Alberto cuando ganó las PASO y un zócalo que bordea lo bizarro y lo incomprensible, entre otras declaraciones de un candidato que del país no sabe absolutamente nada.

Ahora bien, ¿por qué no dijeron ni una palabra en sus programas de tanta audiencia sobre la espontánea y aplastantemente inmensa convocatoria del #24A? Difícilmente se lo pueda preguntar a un Lanata que insultó a quien se le cruce cuando le insinuaron posible fraude en las PASO. De Majul, ya mencionamos su famoso “pacto”. Acá el tema es más profundo. Las líneas editoriales de los medios no las manejan precisamente sus líderes de opinión, sino sus principales dueños y accionistas. Esto es algo que aún hoy nos cuesta comprender, más por el apasionamiento y romance que todos alguna vez hemos tenido con nuestros canales de noticias favoritos. Es hasta el día de hoy que nadie puede creer cómo TN, un canal que siempre fue cuestionador de todo kirchnerismo y peronismo, y que gracias a eso lideró el rating por décadas, esté bamboleando entre volver a medir a Lavagna, darle más cámara al poco presentable Fernández como futuro presidente o alquilarle dos horas de trasnoche a los pastores brasileños como lo hace C5N, el único canal del mundo con sus dueños presos por evasores de impuestos que sueñan con salir en libertad a través de un decreto del presidente que Cristina puso a dedo.

TARDE PIARON. Los medios, que antes digitaban la opinión de los argentinos, quedaron en off-side con el histórico evento. Recién cuando estaba la posibilidad de Macri en el balcón, empezaron a transmitir en cadena. Eso sí, la manifestación, aclaraban, era “a favor del gobierno”, intentando despegarse tras el acuerdo urgente y tácito que tuvieron con el “ganador” de las PASO, el kirchnerista Alberto Fernández.

La gente, todos nosotros, nos tenemos que dar cuenta que los tiempos cambiaron. Todos, o casi todos, tienen teléfono celular conectado a Internet estén donde estén. Ese fue uno de los grandes éxitos de la marcha del #24A. Nadie se iba a poner a ver la tele mientras va yendo a la plaza y todos iban registrando el hecho histórico. El rating de TN se derrumbó del todo en las PASO y permitió que un canal virulentamente en contra de Cambiemos como C5N pruebe por primera vez las mieles del liderazgo de audiencia. El canal de Cristina Kirchner manejado por testaferros desde la cárcel terminó siendo el Boca que todos ven para ver cómo pierde o cómo gana. Se podría arreglar un viraje editorial total largando un poco más de plata, pero ese no fue el estilo de Cambiemos en todos estos años. La guita que iba antes a adornar medios, fue a parar a obras.

OTROS TIEMPOS, OTRAS PLAZAS. El 5 de abril de 1990, con apenas 9 meses de mandato anticipado, Carlos Menem ya estaba teniendo grandes conflictos con quienes lo votaron, tras la privatización de casi todos los entes públicos, a contramarcha de la “revolución productiva” y el “salariazo” que prometía populistamente en su campaña. Bernardo Neustadt, periodista de gran influencia con el poder en su programa “Tiempo nuevo” y amigo personal del Carlo, le organizó la “Plaza del Sí”, en sintonía con la necesidad de la gente de “alegrías” durante la transición de la democracia radical al peronismo, signada por el caos social que ellos armaron para forzar la renuncia de Alfonsín. La convocatoria mediática, sin banderías políticas, fue un éxito: más de 80.000 personas fueron a apoyar al riojano y a los gremios peronistas no les quedó otra que tragarse el sapo y “acompañar” al “compañero” en sus etapas posteriores, plan de convertibilidad económica, más privatizaciones, relaciones carnales con el imperialismo y ramales de trenes cerrados incluidos en ese paquete. En esta foto vemos al padre de la criatura mediática con cara de circunstancia en el medio del acto, la tapa de Clarín antes de ser uno de sus más acólitos críticos y la de la revista Humor, que dejó de publicarse en 1994 tras centenares de presiones impositivas y económicas por parte del fortalecido gobierno peronista de Menem. No existían las redes sociales y los “empresarios periodísticos” eran amos y señores de la audiencia y su ideología. 15 años después, Neustadt muere en el ostracismo y apenas podía pagar un espacio en un canal de cable. Menem ya se había asegurado una banca vitalicia en el senado, además de fueros para no ir preso por corrupto. Cambia, todo cambia. Hoy una “plaza del sí” es imposible que se haga como en los ’90. La gente, desde las redes sociales, es la que pregona su espontaneidad, como en el #24A. Ya no más los periodistas.

Y se sabe que el periodismo argentino se deja seducir fácil por el peronismo. Si no te garpa los sueldos, te da letra para investigar su corrupción. Octubre puede ser histórico si llega a ser reelecto Macri, aunque todavía quedan escollos después de aquel domingo olvidable de las PASO. Va a ser la primera vez que un candidato a presidente gane sin la necesidad de los medios de comunicación tradicionales. Todo está por verse. Y oírse. Y tuitearse.

COSECHARÁS TU SIEMBRA. C5N, el canal de CFK manejado por testaferros en prisión, fue a la Plaza de Mayo esperando poco público y gente rompiéndoles el móvil. Apenas consiguieron que tres señoras enojadas les tiren vientito con una bandera argentina para que en los zócalos lloren libertad de expresión y se vayan de ahí lentamente antes de la concentración masiva. No dijeron ni una palabra de solidaridad con Maru Duffard mientras se les ponían adelante los fanáticos K cuando trabajaba en la Feria del Libro. Canallismo puro de los medios seguidos por fanáticos de la corrupción. (fotomontaje: twitter @morenoloquehay)

LOS DE AFUERA SABEN MÁS
Hernán Montes de Oca es un reconocido periodista que, a falta de un contrato con medios grandes o medianos, publica en twitter sendos análisis de la realidad desde un punto de vista periodístico que puedan entender todos. Es el director de Eliminando Variables, un blog varias veces citado por Lanata en su programa de TV algunos años atrás. Y como cuestionador muchas veces del oficialismo, también fue a la marcha, en sintonía con muchos líderes de opinión que le cuestionan muchas cosas a Macri, pero muy probablemente lo voten para que no vuelva el kirchnerismo. Una tendencia que va creciendo lentamente, después del “voto castigo” que le han dado al oficialismo por aumentar el dólar, ajustar los servicios y “molestar” con todo eso a la clase media, la que decide al final el voto ganador. Y eso se notó en los resultados finales de las PASO y todos los hechos posteriores, con jueces temerosos de la vuelta de los K al poder y su declarado revanchismo vengativo, la disparada del dólar que “bendijo” el candidato Fernández con un “está bien que esté alto” cuando dos días atrás decía que lo iba a bajar y lo inútil que fue que aparezcan otros candidatos para no votar al kirchnerismo sin votar a Macri. Lavagna, Gomez Centurión y Espert juntaron con toda la furia casi un 12% del electorado, que iba a terminar definiendo un virtual balotaje entre la continuación de la República y el retroceso populista. Los que pensaban “yo a Macri recién lo voto en el balotaje” y lo expresaban sin ningún tipo de vergüenza en sus redes sociales, se asustaron fuerte de semejante torpeza con los resultados de las PASO sobre la mesa. José Luis Espert, que era un simpático liberal que salía en videos explicando economía y prepoteaba irreverentemente a cuanto economista o fanático K se le cruce, tuvo la locura de querer ser presidente salteándose todos los pasos de la construcción de un espacio político. El resultado fue catastrófico. No sólo se le desbandó su tropa hacia el oficialismo sino que tiene que lidiar con una candidata a senadora que fue sorprendida robando en un supermercado con un chango con doble fondo. Eso sin contar con las denuncias de sus ex militantes sobre que el kirchnerismo estaba financiando por debajo de la mesa su candidatura para esmerilar a Cambiemos. Sus compañeros de aventuras en video, Juan Cristonomo, el dibujante tucumano Bernardo Erlich y Mr.Bugman, que lo ayudaron en sus videos de “Tiernópolis” en youtube, le soltaron fuertemente la mano. Optaron por el silencio en muchos casos o la sutil ironía del fin de la amistad, salvo Cristonomo que sin titubear lo trató poco sutilmente en su twitter, “Humanos en la Rosada”.

Parecía que iba a ser un hit viral y apenas es un mal recuerdo para casi todos los que estuvieron en esta producción. “Tiernópolis”, los videos de youtube que creó José Luis Espert antes de subirse al caballo de una improbable presidencia liberal, aún siguen al aire en la red de videos, con participaciones de amigos del mediático economista, como Jorge Lanata y el imitador Ariel Tarico. Se llegaron a hacer 7 capítulos, que se discontinuaron tras la decisión de Espert de postularse como presidente de la nación con dinero kirchnerista. Todos, desde los “espertanos” hasta el mismo Lanata, quedaron pedaleando en el aire. Tiernos.

Los ex amigos de Espert, que lo ayudaron en sus videos de “Tiernópolis” sin recibir ni una moneda a cambio, en la marcha del #24A.

Volviendo al twitter de Montes de Oca, en él escribió sobre la cobertura periodística de los medios “grandes”, que quedaron con su retaguardia llena de preguntas y tratando de volver a la tierra después de horas pedaleando en el aire frente a lo visto en el #24A.

“¿Por qué muchos medios ignoraron la marcha? ¿Cómo explicar que despreciaran a su público que marchaba y que les da audiencia, de la cual dependen para tener anunciantes? La explicación está quizás en una apuesta política riesgosa que hacen algunos medios con respecto al futuro.
En la era K, la pauta estatal era gigantesca y cubría los costos. Y muchos de los grandes anunciantes pautaban en medios oficialistas para sostener su negocio con el gobierno. El medio dependía directa o indirectamente de la política. La alternativa era buscar la audiencia anti K formada por los sectores medios y altos de mayor ingreso. Recibían menos pauta estatal, pero se compensaba con pauta privada interesada en las mayores audiencias que lograban. El sistema estaba en equilibrio precario, pero se sostenía.

(El diario) Crítica (dirigido en un principio por Jorge Lanata) sucumbió ante la falta de pauta estatal, de lectores y el boicot de los anunciantes presionados por el gobierno. Y Página12, con 4000 ejemplares diarios, sobrevivió solo con pauta estatal. El grupo Clarín tenía mucha audiencia y en consecuencia ingresos. Resistió. De ese modo esquivaron el destino de Crítica. Y el “TN, eshtas nerviosho”. Y los bloqueos y allanamientos. Y la discriminación en la pauta. Y el “devolvé los nietos”. Y la “Ley de Medios”. Fueron 6,7,8 intentos salvados por las audiencias que estaban firmes.

Pero desde 2015 la pauta estatal cayó abruptamente. Y para peor, hubo una migración de la pauta a las redes y la crisis económica redujo el total de la torta a repartir. Menos plata significa mucho enojo en los medios. Y menos ingresos al periodista. TN optó por un rumbo de presión frente a esa crisis. Adoptó un enfoque crítico al gobierno que colisionaba con el público anti K que lo sostenía antes del macrismo. C5N en cambio mantuvo su línea anti macrista, creció y logró liderar en rating, como en la noche de las PASO.

LO IMPENSADO DE LOS QUE NO PIENSAN. El canal kirchnerista le gana al de “periodismo independiente” después de más de 2 décadas en las últimas PASO. Seguramente todos estaban esperando un “ganó Fernández por amplia mayoría”, que no sucedió, al menos en los impresentables zócalos de C5N. Todo Noticias pagó caro su inestabilidad editorial y su coqueteo con los opositores blandos de Macri, quedándose sin el pan (sus televidentes más fieles) y sin la torta (pauta oficial).

Hay algo que se llama “contrato de lectura” que funciona de un modo sencillo: uno espera encontrar un contenido al elegir un medio. Probablemente C5N cumplió su contrato y su competencia lo incumplió, lo cual se tradujo en diferencias de rating y pauta. Y por ende, de ingresos. Y entre tanto cambio de opinión y posturas, la calidad de los contenidos se degradó y la audiencia se fue de paseo. Y encontró las redes, en donde comenzó a nutrirse de noticias y a organizar marchas cuando se aburría de criticar a los medios.

Gran parte de los medios despreciaron esa audiencia de ingresos altos y medios que marchó ayer y que hubiera sido imprescindible para conseguir pauta privada y en consecuencia ingresos. No tiene sentido lógico, pero quizás si lo tenga en el campo político. Es una apuesta. Si gana Fernández al cuadrado, es posible que haya un regreso al reparto de cantidades inmensas de pauta estatal. Quienes apoyaron durante la campaña, pensarán que serán recompensados generosamente por su apoyo. Y con la pauta privada en caída, parece ser una decisión racional.

Entonces, la ruptura del contrato de medios tiene sentido económico en un contexto de crisis. Y apostar a acelerar ese cambio de signo político, una forma de asegurarse un lugar en la ventanilla donde se reparte la pauta. Lo siento, señores de la audiencia, no es amor. Son negocios. Y así, tiene sentido ignorar la marcha, ser benevolentes con Alberto, hablar de “transición”, entrevistar a Dylan y tener poca paciencia con el gobierno apostando a señalarle la salida aún cuando faltan meses para las elecciones verdaderas ¡Que feo se volvió Balcarce!

CHUPANDO HUESOS. Entusiasmados por la futura pauta peronista que les caería, de ganar los Fernández en octubre, algunos medios empezaron a inventar noticias ridículas para ser condescendientes con el ganador de las PASO. Una vergüenza ajena difícil de remontar si los resultados terminan siendo adversos para ellos.

El problema es cómo emergerán los medios frente a su audiencia. La pauta sostiene al medio, pero su audiencia le da razón de ser. Y nadie va a pagar más por Salamanca que lo que Salamanca vale. Ganar pauta perdiendo audiencia es pan para hoy y dependencia para mañana.
Perder audiencias no parece ser tan importante como la pauta futura. Esa lógica se repite en el periodista que gestiona su propia pauta para su programa en el canal de cable o la radio. Es miedo económico. El potus de la escenografía también subió de precio por la inflación.

Por eso hay que entender que para hacer un buen panqueque, primero hay que romper los huevos. Si a usted se le rompen cada vez que ve tanta bondad con unos y tanta animosidad con otros, entienda que es solo una cuestión de supervivencia.
La marcha fue más grande de lo esperado. Pese a que los medios la ignoraron e incluso la despreciaron, se hizo. Quizás porque en toda esta ecuación faltaba un factor importante y que no depende de la pauta: usted, el usuario de redes. Es el único que ganó en todo este lío.

Un día después de la marcha, el periodista reflexionó sobre la gente que le remarcaba que los medios grandes sí cubrieron la manifestación, pero la gran diferencia fue sobre cuándo lo hicieron. “Gente que dice que los medios no ningunearon la marcha porque publicaron notas después. Cuando fue la votación por la ley de aborto, machacaron el tema desde semanas antes. No lo trataron desde el debate en tablas. Entender que uno se refiere a la previa no es taaan dificil. No hubo casi mención a la convocatoria y hasta las 16 el tema no figuraba en casi ningún portal. Era un hecho “fantasma”. Y la energía editorial estaba puesta en otros lados, cuando se trataba de un hecho político relevante. No se pueden dibujar círculos cuadrados.

Incluso se habló de “marcha a favor del gobierno” como si se tratase de un único motivo de convocatoria. Había, si se informaran lo sabrían, motivos mas amplios que hizo que críticos al macrismo como yo participen de la marcha. No preguntaron, despreciaron la información. Pueden publicar capturas posteriores de medios y decir que fueron móviles. El hecho es que no pueden mostrar casi ninguna captura o link previo informando de la marcha. El periodismo, señores, es apoyar los dichos con documentos. Si dicen que hubo cobertura previa, ¿donde está?

Vamos de nuevo ¿No nos informan desde semanas antes de una marcha por Maldonado o de las Niunamenos? ¿No es medio excéntrico decir que hubo una cobertura similar? ¿No es lo mismo decir que fue una “marcha macrista” que calificar a una marcha feminista como de “feministas K”?

Y decir que fue la “marcha de Campanella y Brandoni” (como pusieron, además de “fracaso total”, los esbirros de “Revolución Popular Noticias”, un medio kirchnerista nacido del desbande que fue la venta y cierre de la productora de Diego Gvirtz, el creador de 678) es bajarle el precio de un modo irrespetuoso. Tanto como decir que una marcha por Maldonado es la “marcha de Cristina y Verbitsky”. Usen la misma vara, parecen 9,10,11, la continuación de un conteo que creímos se había terminado (en alusión a 678).
PD; si, el incendio en el Amazonas es importante. Sin dudas. Pero iba a durar un toque más que la marcha. Varios días más para cubrirlo. Cuestión de prioridades.
Ahora sigan publicando fotitos de los medios para esconder lo obvio. Seguro que Cris, la maestra de la salita celeste, les va a dar un premio por tan lindo collage.”

DESPERTAR DE UNA PESADILLA. A Eliana Scialabba, la candidata a senadora del frente político de José Luis Espert se la atrapó robando en un supermercado y fue demorada en una comisaría, provocando el desbande masivo de militantes del frente liberal a votar por Macri en octubre. De poco sirvió que la hayan echado del partido. El Frente DESPERTAR se hundió en su propio fango luego de descubrirse también que estaba siendo financiado con dinero kirchnerista para erosionar a Cambiemos.

Al mejor estilo de las predicciones de los Simpsons, Eliana, la ex candidata liberal a senadora, atrapada robando en un Coto, anticipaba sus movimientos naturales hace seis años y medio.

Para terminar con esta nota, rescatamos desde twitter, la gran estrella en estos días impredecibles, el hilo que compartió alguien llamado Zagardúa, que últimamente se destaca por su notable redacción.

“El gobierno recibió un duro golpe con el resultado de las primarias. Los supuestos complots y presunciones de fraude no alcanzaron para explicar la enorme diferencia con la fórmula de la doble efe. El voto castigo fue el principal protagonista. Quizás ese castigo, justificado ante la severidad de una administración que le pidió demasiado a la clase media, se encontró con que detrás del desarrollismo exigente, sólo se hallaba el acantilado.

El populismo, artero y seductor, ofrece su efímeras bondades a cambio del alma. Una advertencia sórdida y tenebrosa sumió a la Argentina en la oscuridad: elegimos volver al pasado de agria tiranía antes que trabajar por un futuro austero y demandante.
¿Para qué apostar al bienestar demorado si podemos hoy gastar a cuenta de ese porvenir que no nos pertenece? La lectura externa fue lapidaria: el país escogía quedarse afuera del mundo. Pero además, el ánimo general descendió más rápido y profundo que las acciones argentinas. Una sociedad sumida en el abatimiento y la resignación no parece negocio para nadie que aspire al poder. El ánimo sombrío y el ensordecedor silencio obligado de una oposición fortalecida, fueron quebrados por la espontaneidad de quienes no desean profundizar el horror de otros doce años.

La marcha del 24A fue convocada sin la difusión de una prensa que ya decretó la fórmula ganadora. El grito agónico de una sociedad que se niega a entregar las instituciones a un puñado de irresponsables, se hizo escuchar en todo el país, no como una imposición de fuerza, no como un desafío a la ley. Sino como una arenga necesaria, desde la desgracia y la adversidad. El resultado fue impactante en lo visual, pero esencialmente en lo psicológico. La demostración de orden, civismo y respeto, no tardó en provocar reacciones en los elementos más rancios de la oposición, que desempolvaron sus trillados argumentos de siempre. Acusaron recibo.

A la marcha asistieron niños, ancianos, mujeres y hombres comunes, sin renta, sin dádivas, sin micros, con el sólo objeto de demostrar que lo sucedido en las urnas fue una demasía y que la democracia, pese al dolor y al sacrificio, siempre merece otra oportunidad.

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